Guarda. No somos inmorales. No hacemos apología. Pero nosotros, que nos criamos a imagen y semejanza de nuestras madres insatisfechas, queremos que el amor (y sólo el amor verdadero) gane la batalla. Somos románticos. Amamos las historias. Creemos en la magia. Así que lo miramos a él. Durante todo el día. Esperábamos respuestas. Queríamos confirmaciones. Buscábamos a un hombre en pantalla que nos responda nuestras dudas sobre lo lindo que es amar, que nos muestre una foto exacta de nuestros futuros en pareja. Y entonces, lo encontramos. Mirada pícara. Sonrisa cómplice. Lindísimo. ¿Darthés? ¿Estevanez? ¿Tacho Riera? No. Por el amor del santísimo. Otro. Un tipo que, encima, por sobre todas las cosas, te hace reír. ¿Que te hace reír dijimos? ¿Qué más querés? Si te hace reír, dicen los que saben, es inevitable. Afano, suspendelo. Alto. Tiene ojos claros. Ya está. ¿Marley? No. Marley. Tampoco. Podría ser. Es un divino. Hablamos de un galán maduro y como la gente, amigos. ¿De quién hablamos? De Guillermo Francella, claro.
Y presenciamos eso que estamos acostumbrados a ver todos los días en la vida, pero en la pantalla. El famoso proceso invasivo de identificación. Porque la identificación, garpa. Eso dicen. Parece que si ves algo que te pasó en televisión, la desgracia queda como simpática, como que se anestesia, como que ya no es desgracia, como que es una desgracia con onda, a medias. Así que vimos dos modelos de estereotipos masculinos en un mismo tipo típico. Sin bipolaridad. De esos que siempre nos encontramos en cualquier parte. Por un lado, el hombre de tu vida (en El Hombre de tu vida) y, por otro lado, eso que tenés ahí: tu hombre a secas (en Casados con Hijos). Día y noche. Yin y yan. Sol y luna. Arroba y numeral. Tire y empuje. Medialunas de manteca y medialunas de grasa (okey, no insulten, derrapamos). O sólo el muchacho encantador que supo ser en el pasado convertido en la ineludible realidad que será tu futuro al lado de él. Pesimismo aparte. En fin. Entonces, decíamos, a la tarde, miramos que Francella era Pepe Argento. Y en el prime time vimos que el mismo Francella se vistió de Hugo Bermúdez.
Empecemos. ¿Cómo es Pepe? Pepe es ese hombre que conocemos bien. El desganado, el Homero Simpson, el de las trampas con minitas fáciles, el de las descalificaciones, el de los chistes con doble sentido, el de la trampa compulsiva, el de la ejecución, el de las tentaciones, el del trabajo inevitable y el de la razón por sobre todas cosas. Es el modelo amparado por miles y miles de años de reinado masculino que no supo ni pudo abrir su corazón. Pero nos atrae. En cambio, ¿cómo es Hugo? Es ese hombre sensible de la charla amigable, tierno cuando siente un llanto, contenedor ante problemas hormonales, que llora cuando tiene ganas, que comprende cuando hace falta y que sigue los mandatos de su alma, intuitivamente. Ese que no tiene miedo de conectarse con su energía femenina y, obvio, es el que -también- nos enamora. Y ahí estaba Francella. El único. Haciéndonos creer que hay esperanza todavía. Porque después de un Pepe también hay un Hugo. O porque podemos pensar que Pepe y Hugo son el mismo. Que también podemos encontrarlo en un mismo bigote. Si sabemos mirar bien. O tenemos paciencia.

EXCELENTE LA ACTUACION DE LA CHICA QUE HIZO DE PARAGUAYA EN EL CAPITULO DE HOY 21/06
EMOCIONANTE, MUY BIEN TRATADO EL TEMA DE LA DISCRIMINACION, EL CHISTE FACIL ETC. TAN INCORPORDO EN TODOS NOSOTROS, SIN REFLEXIONAR EL DAÑO QUE NOS HACEMOS TODOS.
BRAVO UNA LECCION DE VIDA A FULL
MMMMMMMMm para mi hugo es hugo y no puedo compararlo.
Aguante el hombre de tu vida con hugo y las cosas que le pasan a Gloria pero eso siiii para mi hugo nunca puede encontrar a la mujer de su vida ya nooooooooooo por favor si hay un final el cual espero que no llegue pero si lo hay tiene que terminar solo hugo porque el es de todas nosotras es nuestro REYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Excelente artículo. No sé si son las dos caras de Francella. Yo creo que son las dos caras del hombre argentino en general. Y nosotras, sensibloides, inoportunas para el amor, nos enamoramos de los dos.
Impecable el estilo de la nota y el ritmo que genera en la lectura. Me encantaría leer, en alguna otra oportunidad, qué opina este ídolo sobre lo que está escrito. Escuchar su voz entre las líneas. Qué hay en él de Hugo, y qué de Pepe. Yo creo que podemos encontrar su esencia en ambos personajes.
Saludos. Stella.
Francella palabra mayor!!!